El eco de las campanas en San Francisco, Guápulo y San Diego no suena igual este año. No es un tañido de rutina, es un llamado a la memoria del corazón. Nos encontramos celebrando el Año Jubilar del Tránsito de San Francisco de Asís, un tiempo de gracia que nos invita a mirar no la muerte, sino el nacimiento a la vida verdadera de aquel que llamó a la hermana muerte «puerta de la luz».
¿Qué celebramos en este Jubileo?
Según el documento oficial de la Orden de Frailes Menores (OFM), este centenario no es una mirada nostálgica al pasado, sino una «actualización del carisma». El Tránsito representa el momento cumbre en que Francisco, despojado de todo sobre la tierra desnuda de la Porciúncula, se une definitivamente a Cristo.
Para nuestra red de museos, este jubileo tiene un peso artístico y teológico: la Escuela Quiteña plasmó como ninguna otra el misticismo de este momento, con esa mezcla de realismo y gloria celestial que hoy podemos contemplar en nuestros retablos.
La Voz del Pastor: El Documento de León XIV
El pasado 10 de enero, el Santo Padre León XIV publicó un documento que ha dado el marco jurídico y espiritual definitivo a esta celebración. En sus letras, el Papa destaca que Francisco sigue siendo el “hombre de la paz y la ecología integral», pero va más allá al recordarnos la importancia de la Indulgencia Plenaria.
«El Jubileo es una oportunidad de sanación profunda. A través de la Indulgencia, la Iglesia abraza al pecador y borra las huellas del error, permitiendo que el alma, como la de Francisco, vuele ligera hacia Dios», señala el Pontífice en su misiva.
Las Indulgencias: Un Regalo para los Peregrinos
Para quienes visiten nuestros templos en Quito, el Papa ha confirmado gracias especiales. Para obtener la indulgencia en este año jubilar, se invita a los fieles a:
- La Peregrinación: Visitar uno de los templos franciscanos (como los de nuestra Red).
- Sacramentos: Confesión sacramental y Comunión eucarística.
- Oración: Rezar por las intenciones del Sumo Pontífice y recitar el Credo.
- Obras de Misericordia: Unirse al espíritu de pobreza de Francisco ayudando a los más necesitados.
Un Camino de Arte y Fe
Desde la majestuosidad de San Francisco, pasando por el misticismo de Guápulo, hasta el recogimiento de San Diego, este año jubilar es la excusa perfecta para redescubrir nuestra identidad. Las obras que custodiamos no son solo «arte», son oraciones visuales que narran este tránsito de la tierra al cielo.
Te invitamos a caminar con nosotros. A dejar que la sencillez de Francisco toque tu vida y a aprovechar este tiempo de perdón y renovación.
¡Visítanos y conoce más de San Francisco de Asís!.
¡Paz y Bien!
