Ubicado en uno de los rincones más tradicionales de Quito, el Museo de San Diego no es solo un repositorio de arte sacro; es un viaje en el tiempo hacia la vida monacal, el misterio y la identidad de nuestra ciudad.
Te invitamos a dejar atrás el bullicio y sumergirte en una experiencia donde el silencio habla y cada rincón guarda un secreto.